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martes 27 septiembre, 2022
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    Por José Alberto Selmo
    Director

    Si el psicólogo conductista Albert Bandura estuviera vivo nos mirara con aquella preocupación
    multiplicada, aquella que tuvo inicio en los 60s cuando preocupado por como se mostraba la
    violencia en la Tv se lanzó a comprobar a través de un experimento a que los niños aprenden a
    ser violentos por observación, a este le llamo el experimento del muñeco bobo.

    Buscaba demostrar que su teoría del aprendizaje social por observación era real.

    El experimento consistió en exponer a infantes a acciones violentas contra un muñeco inflable,
    lo que allí se observó confirmaba su teoría y vino a cambiar la manera de tratar estos temas.
    Si el individuo es expuesto a violencia aprende por observación e imitación a serlo, esto siendo
    visto de otro individuo adulto, alguien a quien admire de su entorno social o no.

    Si llevamos esto a la actualidad, retrocedemos 10 o 20 años y los contenidos que nuestros
    infantes estuvieron observando en la Tv local comprenderemos la razón por la que nuestra
    sociedad está cada vez más destinada a lo que muchos llaman tendencia, donde los urbanos
    (por llamarlo de alguna manera) se ha apoderado de la forma de vestir, de pensar, de razonar
    de vender los productos a nivel publicitario, de disfrutar de exponerse a la sociedad.

    Todo empezó con la permisividad del lenguaje en los medios, materiales audiovisuales no
    aptos para transmisión en medios abiertos, situaciones ficticias mostradas en pantalla que
    nuestros infantes asumían como la gran verdad. Hoy tenemos ese problemita.

    Se les crearon ídolos a nuestros jóvenes que no leen, que no estudian, que no se comportan
    con un mínimo de decoro y que aman los escándalos, los likes y el dinero ganado de la manera
    más fácil y menos cuestionada, Only Fans y chispiando como tarjeteros.

    Pero no hacemos nada, no analizamos nada y mientras eso ocurre la conducta social sigue
    siendo afectada e infectada por falsos valores, tendencias que venden como mundiales, pero
    realmente son regionales, mostradas en una habitación que se llama televisión o redes
    sociales como plataformas que nos conducen a la nada.

    ¿Ahora que lo sabes, entiendes por qué actúan así? Nada le importa, nada les impacta más que
    lo que les han dictado que hagan.

    Gracias profesor Bandura.

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